Las principales sociedades científicas del deporte presentaron el pasado sábado 16 de septiembre, en el marco de la celebración de las VIII Jornadas sobre Medicina y Deporte de Alto Nivel celebradas en Madrid, el primer "documento de consenso sobre condroprotección en medicina del deporte", una herramienta que tiene como objetivo principal establecer las bases sobre la prevención y tratamiento de la lesión condral en el deportista.
Barcelona, 14 de noviembre de 2006.- Durante el 70º Congreso Anual de la American College of Rheumatology (ACR) que está teniendo lugar estos días en Estados Unidos (Washington), la condroprotección está centrando la atención de los miles de expertos en reumatología allí congregados. Hace apenas unos minutos, ha concluido el principal debate de este congreso que, bajo el título “Perspectivas del sulfato de glucosamina y condroitín sulfato”, ha tenido como objetivo abrir vías de reflexión y abordar la condroprotección como opción terapéutica válida en el tratamiento actual de la artrosis.
El debate ha contado como ponentes con el Dr. David T. Felson, Jefe de la Unidad de Epidemología Clínica e Investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston; el Dr. Roland W. Moskowitz, Reumátologo de la Case Western Reserve University (Cleveland, Ohio); Dr. D. O. Clegg, Director de Reumatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Utah; y el Dr. Jason J. Theodosakis, del Departamento Médico de la University of Arizona (Tucson) y ha sido moderado por el prestigioso Dr. M. Hochberg, Jefe de la División de Reumatología e Inmunología Clínica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland.
El primero en abrir la sesión ha sido el Dr. Hochberg quien ha destacado que “ésta es una fecha histórica, pues es el primer Gran Debate que organiza la ACR. Una iniciativa única que nace como respuesta al alto nivel de prescripción y consumo de los fármacos condroprotectores en los últimos diez años”.
Seguidamente, el Dr. Moskowitz ha centrado su discurso en los mecanismos de acción y farmacocinética de los condroprotectores (condroitín sulfato y sulfato de glucosamina), tras lo cual ha apuntando que “estos fármacos han demostrado su eficacia no sólo en el control de los síntomas sino en el control de la progresión radiológica, además con un notable índice de seguridad”.
El Dr. Clegg, por su parte, ha querido destacar que la combinación de dos fármacos condroprotectores (condroitín sulfato+sulfato de glucosamina) ha mostrado una eficacia de casi el 80% en el alivio del dolor artrósico severo. Un resultado que demuestra que esta terapia es más eficaz que los tratamientos tradicionales en la reducción del dolor severo.
Por último, el Dr. Theodosakis ha apoyado el uso de fármacos condroprotectores para la artrosis al ofrecer éstos la mejor relación riesgo/beneficio/coste de entre todas las opciones terapéuticas para dicha patología. Además, ha subrayado la seguridad que ofrecen este tipo de fármacos respecto a los analgésicos y los AINE, y ha añadido finalmente que “condroitín sulfato ha demostrado reducir las necesidades de analgésicos o AINE entre un 63% y 68%”.
En definitiva, un debate acogido por el mayor evento mundial organizado en el campo de la reumatología (ACR), que constata el conocimiento y respaldo cada vez más generalizado de la terapia condroprotectora entre los profesionales médicos de todo el mundo, y que permite pensar que se está entrando en una nueva era terapéutica de la artrosis.
Un estudio confirma el efecto de condroitín sulfato como modificador del curso de la artrosis
Paralelamente, esta noche (16:30pm hora Washington) se presentará en el mismo marco del congreso anual de la ACR el abstract del estudio STOPP (Study on Osteoarthritis Progression Prevention). Realizado durante dos años a más de 600 pacientes, el estudio randomizado y a doble ciego, concluye que condroitín sulfato evita la reducción del espacio intraarticular de manera significativa frente a placebo.
¿Qué es la terapia condroprotectora?
Los condroprotectores (condroitín sulfato, sulfato de glucosamina y ácido hialurónico) son fármacos que actúan directamente sobre el cartílago articular y que no sólo alivian los síntomas de la artrosis sino que tienen la capacidad de atacar la enfermedad de raíz, frenando así el proceso degenerativo que tiene lugar en la articulación (de manos, rodilla, cadera, hombro, codo, pie,..). Además:
- los condroprotectores son mucho más seguros, pues no presentan los clásicos efectos adversos de la terapia convencional.
- Condroitín sulfato no interactúa con otros fármacos, por lo que es apto para pacientes polimedicados, una ventaja especialmente beneficiosa para pacientes de edad avanzada que se ven obligados a tomar múltiples medicamentos.
- la duración de su efecto es mayor, pues su eficacia se prolonga hasta meses después de la supresión del tratamiento (lo cual representa un considerable beneficio económico para el paciente).