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La enfermedad hepática. Introducción
El hígado es uno de los mayores órganos del cuerpo y forma una importante barrera entre la sangre gastrointestinal, que contiene gran cantidad de toxinas y antígenos, y el organismo. El hígado está formado en un 60% por células hepáticas, los hepatocitos, que están agrupados radialmente en gruesas placas unicelulares alrededor de las venas hepáticas terminales, formando anatómicamente las unidades hepáticas más pequeñas, los clásicos lóbulos.
El hígado produce una gran cantidad de hormonas, enzimas, y lleva a cabo varias funciones esenciales para la vida. También es el órgano encargado de la detoxificación de las toxinas del torrente sanguíneo, convirtiéndolas en sustancias eliminables. Esta tarea de detoxificación es muy importante ya que las toxinas pueden dañar las membranas de las células del hígado y de otros órganos del cuerpo. El principal agente detoxificador y antioxidante del hígado es el Glutatión, ya que es esencial para favorecer la eliminación de toxinas y evitar el daño celular.
El término enfermedad hepática se aplica a muchas enfermedades y trastornos que pueden hacer que el hígado sufra una disminución de sus funciones. Esta disfunción puede ser primaria, pero con frecuencia el hígado se ve afectado de forma secundaria por desórdenes de otros sistemas orgánicos, ya que el hígado interviene en muchos procesos metabólicos y detoxificantes. Esto sucede especialmente por los factores tóxicos que se liberan de enfermedades del tracto gastrointestinal.
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