El estrés vegetal
Normalmente las plantas no se desarrollan bajo unas condiciones óptimas durante todo su ciclo de vida, sino que van sufriendo diferentes situaciones adversas que les provocan distintos tipos de estrés impidiéndoles alcanzar su máximo rendimiento. Además, el óptimo fisiológico de una especie difiere del llamado óptimo ecológico, por lo que en cada caso el vegetal tiene que adaptarse a las condiciones ambientales propias a su hábitat de cultivo.
Se considera como estrés al cambio de cualquier factor ambiental, que actúe sobre el vegetal afectando a la respuesta bioquímica y fisiológica de los mismos, pudiendo provocar daños o lesiones ocasionalmente.
En general, las situaciones de estrés originan en el vegetal una serie de cambios fisiológicos compensatorios que van encaminados a mantener las condiciones vitales del organismo.
Las plantas, cuando se encuentran en condiciones adversas, desencadenan una serie de mecanismos de defensa al estrés. Estos consisten en maximizar el ahorro de energía, disminuir la pérdida de agua y utilizar las reservas para mantener las funciones vitales. Todo ello se traduce en un cierre estomático, un descenso de la actividad metabólica y una menor tasa fotosintética, con la consiguiente merma en el rendimiento productivo.
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