Bioestimulantes para una agricultura sostenible

Anna Botta, técnica I+D Bioibérica Fisiología Vegetal

La agricultura contribuye al cambio climático y se ve afectada por el cambio climático. La Unión Europea necesita reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de su agricultura y adaptar su sistema de producción alimentaria para hacer frente al cambio climático”. Esta era la advertencia que hacía la Agencia Europea del Medio Ambiente a finales de 2015 a la que añadía las siguientes constataciones:

  • Las épocas de floración y cosecha de los cereales se adelantan ya varios días.
  • Las olas de calor extremo y la reducción de las precipitaciones y del agua disponible limitan la productividad agraria.
  • El rendimiento interanual de las cosechas está variando cada vez más debido a los episodios meteorológicos extremos y a otros factores como plagas y enfermedades.
  • Los fertilizantes nitrogenados liberan emisiones de óxido nitroso y también nitratos al suelo y a las masas de agua.

 

Por eso, desde la división de Fisiología Vegetal de Bioibérica, estamos convencidos que los bioestimulantes pueden tener un papel muy importante en la lucha contra el cambio climático precisamente  por  la manera en que actúan.   Estos productos tienen muy en cuenta el metabolismo vegetal y actúan sobre los mecanismos fisiológicos del cultivo para aumentar la resistencia y recuperación de la planta en situaciones de estrés abiótico, manteniendo el equilibrio entre la bioestimulación y la aportación de nutrientes en los momentos más críticos para el cultivo.

Al ser productos naturales compuestos de diferentes materias primas de efecto sinérgico, los bioestimulantes también son una alternativa para intentar reducir las aplicaciones de productos fitosanitarios como los pesticidas. Nuestra línea de inductores de las defensas naturales de la planta, son productos alternativos que tratan de potenciar las propias defensas del vegetal de manera anticipada y aumentada, antes de una infección de patógenos. De esta forma, se consigue reducir el número de aplicaciones y también las dosis de tratamientos fitosanitarios. Y eso se traduce en menos residuos químicos.

Nuestro objetivo es seguir trabajando para una agricultura sostenible y para que el agricultor tenga herramientas para adaptarse a las nuevas condiciones y exigencias del mercado, ambientales y tecnológicas.

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