Del reto a la pasión

Carles Canet, director del documental “Heparina: 100 años salvando vidas

Cuando te proponen dirigir un nuevo documental, la primera sensación supongo que es muy parecida a la del escritor y su “síndrome del folio en blanco”. En nuestro caso fue más bien la de la “imagen en blanco”. ¿Cómo explicar, de una manera sencilla, que una biomolécula centenaria salva más de cien millones de vidas al año? ¿Cómo transmitir en imágenes, de manera divulgativa pero no pesada, la importancia y la evolución de la Heparina durante estos cien años? ¿Cómo hacer audiovisualmente comprensible algo que es tan pequeño que no podemos ver pero que ayer, hoy o mañana nos puede salvar la vida a cualquiera de nosotros? Han sido meses de investigar, de intentar comprender, de leer mucho y de una fuerte inmersión en el mundo médico, en el mundo clínico y en el de la producción industrial. Y estoy seguro de que ser un neófito, en estos campos, es más una ventaja que un inconveniente a la hora de procurar que otros entiendan a través de ti, lo que tú has tenido que entender previamente.

Ha sido un trabajo apasionante, tanto por la toma de conciencia de la importancia de la Heparina durante estos cien años, como por las cosas aprendidas en el proceso de intentar divulgarlo de la manera más didáctica y sencilla posible.

De todos modos, lo más apasionante y enriquecedor a nivel personal, como me pasa muy a menudo, es haber tenido continuamente la sensación de que detrás de cualquier descubrimiento, avance científico o simplemente historia, hay personas. Y he vuelto a constatar que, por muy importante que sea lo que cuentas —la Heparina en este caso— sólo la pasión y el entusiasmo de las personas nos hacen avanzar como sociedad. Esta pasión la he encontrado rodeado de instrumentos científicos de última tecnología en Bioibérica; en el Instituto Ronzoni de Milán; en la ciudad medieval de Maastricht; en los hospitales de Sant Pau y el Germans Trias de Badalona o en medio de una explotación ganadera en Lleida, por citar algunas de las localizaciones que hemos incorporado en el documental. Localizaciones importantes pero que no aportarían nada si no hubiéramos encontrado en ellas la pasión por su trabajo, y por la heparina en concreto, que nos ha contagiado gente de la talla personal y profesional como el Dr. Coen Hemker, el Dr. Juan Carlos Souto, Carlos Grande, Vicens Novell, Joan Bassa o Marco Guerrini. No puedo nombrarlos a todos porque son muchos. Pero gracias a todos y de cada uno de ellos hemos aprendido a entender, a conocer, a respetar y admirar a la Heparina. Y a amarla y valorarla a través de un trabajo, el suyo, entendido más como una pasión que como una profesión.

Con todo ello, la “imagen en blanco”, el principio, se fue llenando de magia, de contenido y de información. Si el documental consigue hacer llegar todo esto a quien lo vea, habremos alcanzado nuestro objetivo. Y yo seguiré pensando que una de las mejores recompensas de mi trabajo es poder seguir teniendo el lujo y el placer de compartir, aunque sean breves, ratos con gente de la que puedes aprender tanto y tanto a nivel humano y profesional. No dudo ni un segundo de que, con gente así y con su pasión, la Heparina continuará salvando millones de vidas durante muchos años.

Artículo relacionado
Deja tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con “*”