Domingo Cubo, técnico en Sistemas de Control, protagoniza una nueva sesión de nuestro BioVibes, una iniciativa para conocer mejor a la familia de Bioiberica con retratos en primera persona de empleados de todos nuestros departamentos. Con 40 años en la empresa, Domingo nos cuenta cómo es su día a día resolviendo emergencias técnicas, por qué decidió alargar un año más su carrera profesional y cómo ha evolucionado junto con Bioiberica durante cuatro décadas.
«Se ha parado la tensión en no sé dónde o tenemos que ir a arrancar no sé qué máquina porque la tenemos que poner en marcha. Mi día a día en mantenimiento eléctrico es así, apagando fuegos».

«Soy técnico en Sistemas de Control en Bioiberica y llevo 40 años en la empresa», explica Domingo con la tranquilidad que dan cuatro décadas de experiencia. Su trabajo consiste en mantener todo funcionando, estar siempre preparado para resolver cualquier imprevisto técnico que pueda surgir en las instalaciones.
La naturaleza de su trabajo requiere una respuesta rápida y efectiva ante cualquier incidencia: «El día a día de mantenimiento eléctrico: se ha parado la tensión en no sé dónde o tenemos que ir a arrancar no sé qué máquina porque la tenemos que poner en marcha. Esa es mi rutina: apagar fuegos». Esta capacidad de reacción inmediata le ha valido un apodo cariñoso entre sus compañeros: «Bombero Domingo, sí señor».
A pesar de la presión que puede suponer trabajar constantemente con urgencias, Domingo destaca el buen ambiente de trabajo: «El ambiente es bueno, es cordial y la gente tiene que colaborar». Esta colaboración es fundamental en un trabajo donde cada minuto cuenta y donde el apoyo del equipo es esencial.
Después de 40 años de trayectoria, Domingo está próximo a la jubilación, pero su compromiso con Bioiberica le ha llevado a tomar una decisión significativa: «Me queda muy poco para jubilar. Quedaba menos, pero he decidido alargar un año más». Esta decisión refleja su dedicación y la satisfacción que encuentra en su trabajo.
Con perspectivas de disfrutar de su tiempo libre, Domingo reconoce entre risas: «Tengo hobbies, seguro que me distraeré más de lo que debería, seguro». Sus compañeros lo resumen con afecto: «¿Domingo? ¡Un crack!».
Mirando hacia atrás, Domingo reflexiona sobre su trayectoria en Bioiberica: «La evolución desde que yo era aquel chaval de 25 años a esta persona que soy ahora de 65 ha sido un crecimiento brutal, personal y general, con mucho esfuerzo de todo el mundo».
Su visión del trabajo es profundamente equilibrada: «Se lo debo todo a Bioiberica, en este sentido. Y yo también he dado todo de mi parte». Esta relación de reciprocidad, donde la empresa y el empleado crecen juntos durante cuatro décadas, ejemplifica los valores que nos han permitido llegar a nuestro 50 aniversario con equipos comprometidos y experimentados.