Mauro Bernal, especialista de Bioiberica Plant Health, analiza el potencial, los desafíos y el futuro de la aplicación aérea de bioestimulantes en cultivos extensivos
«El motor de esta demanda son los cultivos con accesos complicados para la maquinaria terrestre, como el arroz, la palma de aceite o el maíz en etapas fenológicas avanzadas»
Los bioestimulantes son sustancias que, aplicadas a las plantas o al suelo, mejoran la absorción de nutrientes, la tolerancia al estrés y la calidad de la cosecha. Su aplicación mediante drones agrícolas —también conocida como pulverización aérea— permite alcanzar cultivos en momentos y condiciones donde los equipos terrestres convencionales no pueden operar, optimizando el uso de recursos y minimizando el impacto ambiental.
En este contexto, nuestros bioestimulantes están demostrando su compatibilidad y eficacia cuando se aplican mediante estas plataformas aéreas.
Para profundizar en esta temática, hemos conversado con Mauro Bernal, Export & Crop Manager de Bioiberica Plant Health, que comparte su experiencia sobre la aplicación aérea de bioestimulantes, los retos técnicos que plantea y las perspectivas de futuro de esta tecnología.
Los cultivos que más se benefician de la aplicación aérea de bioestimulantes con drones son aquellos donde la maquinaria terrestre tiene acceso limitado: arroz (parcelas inundadas), maíz en estadio VT (floración masculina, cuando la altura impide el paso de equipos) y palma de aceite (por la estructura y altura de la planta).
Un ejemplo paradigmático es el del maíz durante la emisión de la floración masculina (estadio VT), momento en el que la altura del cultivo impide el acceso de equipos terrestres convencionales, salvo que se disponga de sistemas de riego tipo pívot o vehículos especializados como Unimog.
En el caso del arroz, cuando la parcela está cubierta de agua, la aplicación con dron resulta más sencilla y económica que cualquier alternativa terrestre. Otras aplicaciones incluyen cultivos en los que, simplemente por razones de coste, resulta más rentable utilizar esta plataforma aérea.
«Se abren nuevas ventanas de tratamientos foliares donde culturalmente antes no se hacían. Y con ellas, una gran oportunidad de incrementar las productividades»

El principal desafío técnico de la aplicación de bioestimulantes con drones es la dosificación en bajo volumen de agua. A diferencia de la pulverización terrestre convencional, los drones agrícolas trabajan con volúmenes muy reducidos, lo que incrementa notablemente la concentración de los productos en el caldo de aplicación. Los parámetros críticos incluyen un pH adecuado, baja viscosidad y, sobre todo, una excelente compatibilidad en mezcla con otros formulados.
Dado que las concentraciones respecto al volumen de agua son significativamente más altas que en aplicación terrestre, la interacción entre distintos productos en el tanque del dron se convierte en un factor clave.
Según Bernal, los productos de Bioiberica siempre han destacado por su buena compatibilidad en mezcla, aunque reconoce la necesidad de seguir recopilando información en las condiciones específicas que impone esta tecnología.
Una vez que un producto ha sido validado para su uso con drones, desde Bioiberica proporcionamos recomendaciones específicas a los operadores. Estas incluyen indicaciones de dosis adaptadas al bajo volumen, pautas de compatibilidad con otros productos utilizados en la mezcla e incluso el orden en el que deben incorporarse los diferentes formulados al tanque del dron agrícola.
En cuanto a los momentos de aplicación, Bernal aclara un matiz importante: no existe un momento fenológico que sea intrínsecamente más eficaz para la aplicación con dron frente a la terrestre. La ventaja del dron radica en la posibilidad de acceder al cultivo en momentos en los que otros equipos no pueden hacerlo, y en el balance económico de la operación.
Los ensayos realizados en Indiana (Estados Unidos) con Terra-Sorb® complex (1,2 L/ha) aplicado mediante dron mostraron incrementos medios de rendimiento de 1.220 kg/ha y un retorno de inversión (ROI) de 29, datos que confirman el potencial agronómico y económico de esta vía de aplicación. Evaluamos en nuestros ensayos una batería completa de indicadores que va más allá del rendimiento.
Entre los parámetros medidos se incluyen indicadores de calidad específicos según el cultivo (proteína, rendimiento graso, calibre, porcentaje de cuajado), así como parámetros de crecimiento vegetativo como NDVI, contenido en clorofila y longitud de brote.
En cuanto a la comparación directa con la aplicación terrestre, Bernal señala que, si bien aún no se han realizado comparativas científicas rigurosas, los resultados obtenidos no muestran diferencias significativas en eficacia.
«La combinación de vuelos previos en el diagnóstico de estrés vegetal mediante teledetección y luego aplicación de bioestimulantes es un beneficio claro, pero no en todas las situaciones puede llevarse a cabo y gran parte del sector todavía no está en este nivel de uso de la tecnología»

La aplicación aérea con drones se alinea directamente con nuestros compromisos de sostenibilidad y economía circular. Uno de los beneficios más tangibles es la reducción en la dosis total de productos aplicados, lo que se traduce en un menor consumo de fitosanitarios y otros insumos, con un impacto positivo tanto económico como ambiental. Además, dependiendo del cultivo, la pulverización aérea a baja altura reduce significativamente la deriva.
Esta eficiencia en el uso de recursos encaja de forma natural con nuestra filosofía de avanzar hacia un mejor aprovechamiento de los insumos sin generar desperdicios, un principio que forma parte de nuestro compromiso con la economía circular dentro del Grupo SARIA.
Una de las oportunidades más prometedoras en este ámbito es la combinación de vuelos de teledetección para el diagnóstico de estrés vegetal con la posterior aplicación dirigida de bioestimulantes. Sin embargo, Bernal matiza que actualmente no es posible realizar ambas funciones simultáneamente en un mismo vuelo de dron, y que gran parte del sector aún no ha alcanzado este nivel de integración tecnológica.
De cara al futuro, la inteligencia artificial jugará un papel determinante. Bernal anticipa que la IA permitirá automatizar los momentos de aplicación por zonas y cultivos, posibilitando que el sistema funcione sin ninguna experiencia de los operadores, lo que democratizará el acceso a la agricultura de precisión con drones.
«El principal papel de la IA será la automatización de los momentos de aplicación y podrá realizarse sin experiencia alguna de las personas que usen estos sistemas»

La adopción de la tecnología de drones agrícolas para la aplicación de bioestimulantes avanza con mayor rapidez en regiones con acceso a tecnología y donde los cultivos demandan este tipo de plataformas por razones de inaccesibilidad. Las explotaciones de tamaño mediano, entre 50 y 500 hectáreas, están liderando esta transición, y Bernal la considera claramente como una tecnología complementaria a los métodos tradicionales, no sustitutiva.
El principal escollo regulatorio no afecta a los bioestimulantes en sí, sino a la propia tecnología de drones, que requiere permisos específicos de vuelo. Esto hace que no todos los agricultores puedan operar directamente estas plataformas y deban recurrir a empresas especializadas. No obstante, a medida que más usuarios obtengan las licencias pertinentes, se incrementará la base de operadores y, con ella, la demanda de bioestimulantes compatibles.
Quizá lo más relevante de cara al futuro sea la apertura de nuevas ventanas de tratamiento foliar que hasta ahora no existían, con el consiguiente impacto en la productividad de los cultivos.
La aplicación aérea de bioestimulantes mediante drones representa una oportunidad estratégica para una agricultura más precisa, eficiente y sostenible. Bioiberica Plant Health, a través de la innovación en nuestras formulaciones y el desarrollo de protocolos adaptados, contribuye activamente a esta transición tecnológica, ofreciendo soluciones que combinan compatibilidad técnica con eficacia agronómica demostrada.
La clave del éxito reside en entender esta tecnología como lo que es: una herramienta complementaria que amplía las posibilidades de aplicación, abre nuevas ventanas de tratamiento foliar y permite llegar donde los métodos convencionales no alcanzan.
Para nosotros, el futuro de la bioestimulación pasa, también, por el cielo.