Conoce a nuestros profesionales de producción, calidad y logística que, en cada etapa del proceso, garantizan que el agricultor reciba un producto con el máximo estándar de calidad
«Todos nuestros productos son de origen natural y eso requiere un control muy estricto de todos los procesos»

Producir bioestimulantes de origen natural es algo más que fabricar un producto agrícola. Es un proceso que exige precisión, tecnología propia y, sobre todo, personas comprometidas en cada etapa. Así funciona nuestra planta de producción: un entorno donde la ciencia se convierte en soluciones reales para los agricultores de todo el mundo.
El proceso arranca con un control exhaustivo de la materia prima. «Nos aseguramos de que la materia prima cumpla con la calidad óptima», explica José Bermúdez, responsable de calidad de materias primas en Bioiberica.
Una vez verificada, el origen natural de los ingredientes impone sus propias exigencias. «Todos nuestros productos son de origen natural y eso requiere un control muy estricto de todos los procesos», señala Mar Gómez, responsable de producción de Bioiberica.
El corazón tecnológico de este control estricto de todos los procesos es Enzyneer®, la tecnología enzimática exclusiva de Bioiberica. «Utilizamos enzimas en los procesos extractivos y esto nos permite mantener la integridad de las moléculas», explica Mar Gómez. Esta tecnología diferencial es clave para preservar la eficacia biológica de los bioestimulantes a lo largo de toda la cadena de producción.
«Garantizamos que el agricultor reciba un producto con el máximo estándar de calidad»

La coordinación entre las distintas fases de producción recae en el equipo de la sala de control general. «Desde aquí supervisamos todas las acciones que se realizan en la planta, desde la más simple hasta la más compleja», afirma David Jorquera, responsable de automatización e instrumentación en Bioiberica.
Este nivel de supervisión integral garantiza la trazabilidad del proceso y la homogeneidad del producto final, dos requisitos indispensables cuando los bioestimulantes se destinan a mercados con requisitos regulatorios distintos en todo el mundo.
La fase de envasado es el punto donde la producción se hace visible. «En cada envase ponemos todo nuestro esfuerzo», resume Marina Gallardo, operaria de producción en Bioiberica. Una frase aparentemente sencilla que condensa la cultura de calidad que impregna toda la organización.
Los productos de Bioiberica se distribuyen por todo el mundo, y esa realidad impone una exigencia constante de adaptación. «Nuestros productos se distribuyen por todo el mundo y eso nos obliga a adaptarnos a los requisitos de cada mercado», indica el equipo de operaciones.
El objetivo, sin embargo, no cambia con la geografía. «Garantizar que el agricultor reciba un producto con el máximo estándar de calidad», en palabras de Ángel Esteban, responsable de exportación en Bioiberica.
Esa garantía se extiende hasta el último eslabón de la cadena. «Desde logística nuestra misión es entregar el producto a tiempo cumpliendo con la normativa de origen y de destino», añade Aniol Lloveras, técnico de logística, subrayando que la calidad no termina en la fábrica, sino que llega hasta el agricultor.
«Detrás de cada uno de nuestros productos hay un equipo de profesionales comprometidos con la calidad»

La suma de todas estas piezas —materia prima, tecnología, producción, control, envasado y logística— forma un ecosistema humano y técnico orientado a un fin común: poner en manos del agricultor los mejores bioestimulantes posibles.
«Detrás de cada uno de nuestros productos hay un equipo de profesionales comprometidos con la calidad», concluye Mar Gómez.
Una afirmación que, lejos de ser un eslogan, describe con precisión la filosofía de trabajo que hace posible que nuestros bioestimulantes lleguen a los cultivos de todo el mundo en las mejores condiciones.